El camino que lleva desde la creencia en la magia
hasta la confirmación de su realidad en nuestras vidas cotidianas es muy largo.
Podríamos decir que, para quien comienza, la mayor dificultad estriba en dudar de su existencia. Al principio se suele pasar de la
incredulidad a la fe ciega, y esta, ante la carencia de resultados tangibles y
objetivos, se traslada a la posición inicial.
¿Qué es lo que hace que mantengamos la lámpara de
la esperanza y yencendida y no
abandonemos definitivamente el camino mágico?
Por un lado, la interna convicción de que tiene
que haber algo más en la vida que lo que se da como normal; y por otro, la
existencia de todo un mundo literario, cinematográfico, de expresión artística
tanto religiosa como profana alrededor de la magia, y que nos hace replantearnos
nuestra falta de convicción en el poder mental, lo que nos obliga a pensar que si tantas personas intentan
expresar sus experiencias mágicas de múltiples formas, será porque tal vez haya
algo misterioso, que se mantiene escondido a nuestro pesar.
Hay una frase curiosa, muy simple pero que quizás
nos aporte un hilo de esperanza. Si el río suena, agua lleva.
Al
igual que ocurre con muchas frases llanas y populares, ésta puede llevarse a otros aspectos más internos
del ser. Y se podría afirmar: “Cuando tu intuición te avisa, aunque no
veas, es que algo se mueve en nuestro interior”.
Lo queramos o no, la fe en las palabras de los antiguos sabios, y por supuesto en
las de los modernos, es el timón que muchas veces nos va a conducir desde
la oscuridad a la luz.
Es verdad que hay muchos caminos que llevan a la
comprobación de la magia, tal y como ocurre en montañismo. Pero hay elementos
que son esencialmente idénticos, independientemente del sendero que se tome. En
algún recodo del mismo nos encontraremos ante unos postes indicadores que, una
vez superados, nos lanzarán una señal de confirmación.
El Camino del Mago muestra un sendero que nos lleva desde
el inicio titubeante del aprendiz de mago, hasta un punto en el que ya no
existe la duda ante la realidad de la magia, simplemente porque el mago sabe.
No es que se sepa todo, pues en realidad sólo se
ha llegado al principio del camino creador que nos llevará un día a ser
Creadores de Universos, pero se adquiere la plena certeza de que la magia funciona.
Se podría decir que con los versos, el lector, aprendiz
de mago, tendría suficiente para saber en qué punto se encuentra, y qué
dificultades son las que le tocará superar. Pero, a los versos de un iniciado de
primer grado, se suman las explicaciones de un experto mago.
El lector no se debe desalentar si no es
exactamente lo que él piensa que necesita. Los versos son muy claros, y mucho
más cuando alguien se ha dado cuenta de que los “acaba de trascender”
Cuando adquirimos un mapa de carreteras, nadie nos
indica si en tal punto debemos hacer un alto para descansar, o si es necesario
llevar unas gafas de sol porque al atardecer nos deslumbrará el astro rey. A
nosotros nos basta con que nos muestre el camino y los kilómetros.
De la misma forma, El Camino del Mago,
desgrana en sus hojas las situaciones por las que va a transitar el corazón
valeroso que intenta alcanzar y demostrarse a sí mismo la existencia de la
magia, que podríamos definirla como “los poderes del alma”
La magia es la manipulación de la luz y la energía
a través del cerebro, del corazón y de la respiración.
Es la luz que, partiendo de una mente, llega a
otra, sintonizada en la misma onda, y ahí es donde se confirma la realidad de
la magia.
Apreciado amigo. Tienes ante ti un libro que no
engaña ni vende una panacea. Simple y llanamente señala que hay una meta a la
que llegar, y que es tan objetiva como el final de una carrera de maratón, o una
vía que lleva desde el valle a la cima de una montaña.
En el camino de la creación mental no existe más poción mágica que la del
trabajo cotidiano con la herramienta de la imaginación creadora, que necesita un
entorno de estabilidad emocional.
Trabajo y más trabajo. Pausadamente, aunque sin
perder el ritmo.
El Camino del Mago,
pensamos los autores, que está en la línea de los antiguos místicos o
alquimistas, si bien sus representantes mostraban la magia solapadamente debido
a los inquisidores de uno u otro tipo.
Afortunadamente, sea por mucho o poco tiempo, nos
encontramos en un momento en el que casi se puede llamar a ciertas cosas por su
nombre. Si existe alguna limitación en la expresión de la verdad, es por la
propia esencia de lo que se está tratando.
Querido amigo lector. Los dos autores consideramos
que es un libro que merece la pena leer. Y que esclarece algún misterio, lo que
es de gran valor para el aprendiz de mago que en multitud de ocasiones avanza a
tientas en la oscuridad, necesaria, que precede a la entrada al templo de la sabiduría.
This product was added to our catalog on Tuesday 27 October, 2009.